UCRANIA – CHILE: UNA NUEVA ETAPA DE COOPERACIÓN TRANSATLÁNTICA 

En los últimos tres años, desde el inicio de la invasión a gran escala de Rusia, las relaciones ucraniano-chilenas han adquirido una nueva dinámica, visible en las dimensiones política, parlamentaria y cultural.

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La República de Chile ha demostrado de forma constante una de las posturas más firmes a favor de Ucrania entre los países de América Latina. Desde el inicio de la invasión a gran escala de Rusia contra Ucrania, Chile ha participado activamente en iniciativas internacionales, en particular en el impulso de la Fórmula de Paz del Presidente Zelenskyy, la protección de los niños ucranianos, el respaldo a la integridad territorial y la restauración del orden jurídico internacional. Esta postura se basa en valores profundamente arraigados en la política exterior chilena: el respeto al derecho internacional, la soberanía de los Estados, los principios de resolución pacífica de conflictos y la defensa de los derechos humanos. Estos principios han sido sostenidos tanto por la administración anterior de Sebastián Piñera como por el actual gobierno de Gabriel Boric, independientemente de su orientación política.

En los últimos tres años, desde el inicio de la invasión a gran escala de Rusia, las relaciones ucraniano-chilenas han adquirido una nueva dinámica, visible en las dimensiones política, parlamentaria y cultural. Sin embargo, el volumen del comercio bilateral sigue siendo relativamente bajo, especialmente considerando el considerable potencial para una cooperación mutuamente beneficiosa en ámbitos como las tecnologías avanzadas, la agroindustria, la energía, la logística, la farmacéutica, los recursos marinos, entre otros. Un factor importante en el fortalecimiento de la cooperación bilateral ha sido el aumento de los vínculos en los sectores científico, educativo y cultural, así como la labor de la comunidad ucraniana en Chile, que refuerza la diplomacia pública de Ucrania e influye positivamente en la percepción de nuestro país dentro de la sociedad chilena.

Teniendo en cuenta la constancia de la política exterior pro-ucraniana de Chile, sus principios democráticos, su influencia regional y su alto nivel de desarrollo económico, este país tiene el potencial de convertirse en uno de los socios estratégicos clave de Ucrania en América Latina, una región cuyo fortalecimiento de vínculos ha sido reconocido como una prioridad de la política exterior ucraniana.

 

CONTENIDO

 

  • INTRODUCCIÓN
  • LA BRÚJULA DE LA POLÍTICA EXTERIOR DE SANTIAGO: ORIENTACIONES EN UN ORDEN MUNDIAL CAMBIANTE 
  • Prioridades geopolíticas de Chile en el contexto global 
  • Política regional 
  • Principales líneas de la política exterior del gobierno de Gabriel Boric 
  • Relaciones de Chile con la Federación de Rusia 
  • DIÁLOGO UCRANIANO-CHILENO: FORMACIÓN, DESARROLLO Y NUEVA DINÁMICA 
  • Establecimiento de relaciones y diálogo interestatal (1991–2013) 
  • Relaciones ucraniano-chilenas en el contexto de la guerra de Rusia contra Ucrania (2014–2025) 
  • Cooperación interparlamentaria 
  • Cooperación comercial y económica 
  • Posibilidades de cooperación militar 
  • Cooperación científica y educativa 
  • Diplomacia cultural 
  • La diáspora ucraniana en Chile 
  • CONCLUSIONES Y RECOMENDACIONES 
  • Diálogo político 
  • Cooperación económica 
  • Diplomacia pública 

 

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INTRODUCCIÓN

 

En el siglo XXI, Chile se ha consolidado como uno de los países más desarrollados de América Latina, un ejemplo de desarrollo democrático estable, economía abierta y política exterior coherente. Gracias a su participación activa en los procesos de integración regional y global, así como a su pertenencia a la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), la Cooperación Económica Asia-Pacífico (APEC), la Alianza del Pacífico, entre otros, Chile desempeña el papel de líder regional, con capacidad para influir en la agenda de América Latina y defender los valores democráticos en la escena internacional.

La política exterior de Chile se basa en el respeto al derecho internacional, a los principios de soberanía y a la integridad territorial de los Estados. Estos principios fueron formulados de manera clara en 2013 en el documento “Principios de la Política Exterior de Chile”, presentado por el Ministerio de Relaciones Exteriores. Chile fue uno de los primeros países de la región en condenar con firmeza la agresión rusa contra Ucrania, tanto en 2014 como en 2022. Durante todos estos años ha respaldado consistentemente la integridad territorial de Ucrania dentro de sus fronteras internacionalmente reconocidas y ha sido una firme defensora de los intereses ucranianos en plataformas internacionales. La participación de Chile en iniciativas relacionadas con la implementación de la Fórmula de Paz, las declaraciones diplomáticas de sus líderes y la asistencia humanitaria brindada confirman su postura responsable ante una crisis global.

Para Ucrania, que ha redefinido sus prioridades de política exterior tras 2022, América Latina se ha revelado como una dirección nueva y prometedora. En la Estrategia de Desarrollo de las Relaciones de Ucrania con los Países de América Latina y el Caribe (2024) se definen objetivos concretos: garantizar el apoyo en la lucha contra la agresión rusa, integrar a los países de la región en la Fórmula de Paz, fortalecer la diplomacia cultural y ampliar el comercio y la inversión. En este contexto, Chile, como actor influyente y socio estratégico, puede convertirse en la “puerta de entrada” de Ucrania a América Latina.

Hoy en día, las relaciones entre Ucrania y Chile se desarrollan rápidamente. El diálogo político al más alto nivel, la cooperación comercial y económica, los vínculos científicos, las iniciativas culturales y la lucha conjunta contra la desinformación son componentes importantes de esta asociación bilateral. También desempeña un papel clave el creciente protagonismo de la comunidad ucraniana en Chile como puente entre ambas sociedades.

A pesar de la dinámica positiva, la cooperación ucraniano-chilena aún no ha alcanzado todo su potencial. Esto abre amplias oportunidades para su fortalecimiento, especialmente en aquellas áreas donde ambos países comparten valores e intereses comunes. Se trata, en particular, de la cooperación para la restauración del orden jurídico internacional, la construcción de un sistema global sostenible basado en el respeto del derecho internacional, así como la participación de Chile en la reconstrucción de la Ucrania de posguerra, tanto en las dimensiones humanitaria, como institucional, científica y económica.

 

LA BRÚJULA DE LA POLÍTICA EXTERIOR DE SANTIAGO: ORIENTACIONES EN UN ORDEN MUNDIAL CAMBIANTE

 

Prioridades geopolíticas de Chile en el contexto global 

Los Principios de la Política Exterior de Chile, publicados por el Ministerio de Relaciones Exteriores en 2013, establecen los fundamentos clave que guían la conducta del Estado en sus relaciones internacionales. Entre ellos se destacan el respeto al derecho internacional —en particular a los tratados internacionales—, los principios de resolución pacífica de controversias, la soberanía y la integridad territorial de los Estados. Chile promueve la consolidación de la democracia y la protección de los derechos humanos como valores universales, así como la responsabilidad en la cooperación internacional para enfrentar desafíos globales como el cambio climático, las epidemias, la seguridad alimentaria, la degradación ambiental, los conflictos étnicos, las crisis humanitarias, la delincuencia organizada transnacional y la trata de personas. Estos principios, forjados en el período posterior al restablecimiento de la democracia en 1990, constituyen la base de una diplomacia chilena moderna: estable, previsible y centrada en el respeto del derecho internacional.

De este modo, las principales líneas de la política exterior de Chile se mantienen estables independientemente del cambio de gobiernos, los cuales pueden únicamente ajustar algunos de sus énfasis. Como afirmó el exministro de Relaciones Exteriores Roberto Ampuero (2018–2019), la política estatal de Chile se basa en un amplio consenso sobre el entendimiento del interés nacional: una nueva administración no construye una arquitectura completamente nueva de política exterior, sino que simplemente “añade un nuevo piso al edificio ya existente”. Un ejemplo de esta continuidad es el hecho de que, incluso en medio de debates políticos internos, tanto el gobierno como la oposición han apoyado conjuntamente la firma de nuevos acuerdos de libre comercio con distintos países del mundo. El pragmatismo y la moderación de la política exterior chilena también se ven reforzados por un cuerpo diplomático profesional e influyente, compuesto en su mayoría por diplomáticos de carrera.

Chile se presenta como una de las economías más abiertas e integradas del mundo. Así lo refleja su posición en el World Openness Index de 2023, donde ocupó el

puesto 42. Además, en 2025 alcanzó el puesto 22 en el Índice de Libertad Económica. Dada su ubicación geográfica remota y el tamaño relativamente reducido de su mercado interno, Chile ha apostado por una integración económica abierta, basada en los principios del libre comercio y la atracción de inversión extranjera. El gobierno de Santiago ha firmado más de 30 acuerdos comerciales con países de todo el mundo, lo que le otorga acceso a mercados que en conjunto representan más de la mitad del PIB mundial. Entre los tratados de libre comercio más relevantes se encuentran los firmados con Estados Unidos, la Unión Europea, Japón y Corea del Sur.

En 2024, el volumen total del comercio exterior de Chile alcanzó los 183,4 mil millones de dólares estadounidenses, de los cuales las exportaciones representaron 99,2 mil millones y las importaciones 84,3 mil millones (véase tabla 1). Las exportaciones chilenas se componen tradicionalmente de minerales de cobre y concentrados, cobre refinado, salmón, litio, frutas, vinos y otros productos primarios. Por su parte, las importaciones incluyen maquinaria industrial, combustibles, vehículos de transporte, productos electrónicos, farmacéuticos y químicos.

Las relaciones con los Estados Unidos tradicionalmente siguen siendo unas de las más importantes para Chile. Al mismo tiempo, en el siglo XXI, China asumió el papel de principal socio comercial, al tiempo que activó su presencia inversora en el país e incorporó a Chile a Iniciativa de la Franja y la Ruta. Cabe señalar que Chile fue el primer país de América Latina en reconocer a la República Popular China en 1970 y, posteriormente, en 2005, firmó con Pekín un acuerdo de libre comercio. A pesar de la amplia cooperación económica, Chile procura mantener un enfoque pragmático y se abstiene de un acercamiento excesivo con Pekín en el ámbito de la defensa, para no provocar inquietudes por parte de los Estados Unidos. 

En 2025, la administración de Donald Trump, en el marco de su enfoque proteccionista, anunció la imposición de aranceles del 10 % a las importaciones procedentes de Chile. Sin embargo, una amenaza más grave es la intención de imponer un arancel del 50 % a la importación de cobre, el principal producto de exportación de Chile, que es uno de los principales productores mundiales de este metal (solo el año pasado, las exportaciones de cobre de Chile a los Estados Unidos alcanzaron los 5,8 mil millones de dólares estadounidenses) .Esta medida amenaza con provocar una caída del tipo de cambio del peso chileno y un aumento de la inflación, lo que obliga a las autoridades chilenas, además de negociar con Washington, a comenzar a buscar nuevos mercados y a revisar su estrategia comercial, intentando diversificarla, en particular mediante el fortalecimiento de la cooperación económica con Brasil.

 

En general, Chile lleva a cabo con éxito una política exterior diversificada y equilibrada, manteniendo vínculos estrechos tanto con los países de América Latina (especialmente con Argentina, Brasil y México), como con los Estados de Asia (en particular con India, Corea del Sur y Japón), así como con sus socios europeos. 

 

Política regional

Chile aboga de manera constante por el fortalecimiento de la integración regional en América Latina. El país es un participante activo en los principales formatos de cooperación regional, en particular la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (CELAC), la Organización de los Estados Americanos (OEA) y la Alianza del Pacífico. Al mismo tiempo, Chile posee el estatus de miembro asociado en el MERCOSUR. A nivel global, el Estado es miembro de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) y de la Cooperación Económica Asia-Pacífico (APEC), lo que subraya su compromiso de combinar la integración regional con una participación activa en estructuras multilaterales de alcance mundial.

Históricamente, Chile ha tenido varios conflictos fronterizos con sus países vecinos, en particular la guerra con Perú y Bolivia a finales del siglo XIX (1879–1884). A comienzos del siglo XXI, Chile ha demostrado su compromiso con los principios de solución pacífica de controversias sobre la base del derecho internacional.

En 2014, la disputa sobre la frontera marítima con Perú fue resuelta mediante una decisión de la Corte Internacional de Justicia de la ONU, que ambas partes acataron, continuando el desarrollo de relaciones de buena vecindad.

La situación con Bolivia sigue siendo más compleja. En 2018, la Corte Internacional de Justicia de la ONU rechazó la demanda de Bolivia, dictaminando que Chile no tiene la obligación jurídica de entablar negociaciones para otorgar a Bolivia una salida al mar. Los países no mantienen relaciones diplomáticas plenas —solo cuentan con representaciones consulares—; sin embargo, los gobiernos han declarado periódicamente su intención de desarrollar una cooperación pragmática. Otra disputa fronteriza con Bolivia — sobre el estatus del río Silala — también fue resuelta por la CIJ, que reconoció al río como un curso de agua internacional; la decisión fue aceptada por ambas partes.

 

Principales líneas de la política exterior del gobierno de Gabriel Boric 

Al asumir el poder en marzo de 2022, el presidente Gabriel Boric mantuvo en términos generales la coherencia con los principios fundamentales de la política exterior chilena, al mismo tiempo que añadió nuevos énfasis, en particular en las áreas de protección del medio ambiente, derechos humanos e igualdad de género. En su programa electoral, subrayaba que la política exterior de Chile debía basarse en el multilateralismo, la promoción de la democracia y el respeto de los derechos humanos.

Una de las prioridades clave de la nueva administración fue la lucha contra la crisis climática. Esta línea fue denominada “política exterior turquesa”, la cual combina el componente “verde” (medidas contra el cambio climático) con el componente “azul” (centrado en la protección de los océanos y los ecosistemas marinos) . Cabe destacar que la primera decisión legislativa impulsada por el nuevo presidente fue la firma del Acuerdo de Escazú (el 18 de marzo de 2022), un tratado regional de los países de América Latina orientado a fortalecer la democracia ambiental y proteger los derechos humanos en el contexto de las políticas de preservación del entorno natural.

Además, Chile reafirmó su compromiso con los objetivos de la transición energética y la consecución de la neutralidad de carbono para el año 2050. De este modo, la diplomacia climática y ambiental adquirió un carácter prioritario en la política exterior chilena, lo que refleja una nueva paradigma en la estrategia estatal.

En la política exterior del presidente de Chile, Gabriel Boric, ocupa un lugar central la defensa firme de los derechos humanos, independientemente de la orientación política de los Estados infractores. Desde el inicio de su mandato, Boric subrayó que Chile defendería los derechos humanos en todo el mundo —”sin importar el color del gobierno que los vulnere”. Esta posición se manifiesta claramente en su crítica decidida a los regímenes autoritarios de América Latina, en particular a los gobiernos de Venezuela, Nicaragua y Cuba. En foros internacionales como la Cumbre Iberoamericana, Boric ha condenado abiertamente en repetidas ocasiones la represión política y la persecución de la oposición en estos países, con lo cual se ha distanciado del “bloque de izquierda”. Con ello, no solo destaca la independencia de Chile en sus posturas exteriores, sino que también consolida el rol de su país como una voz líder en favor de la democracia en América Latina.

Un rasgo distintivo de la política exterior de Boric es la implementación de un enfoque feminista, que convirtió a Chile en el primer Estado de América del Sur con una política exterior oficialmente feminista. Este enfoque implica la promoción de la igualdad de género y los derechos de las mujeres y personas LGBT+ en todos los ámbitos de la acción internacional —desde la participación de mujeres en las estructuras diplomáticas hasta la configuración de la agenda de las organizaciones internacionales. Boric conformó un gobierno con equilibrio de género, nombró a mujeres en cargos clave en el Ministerio de Relaciones Exteriores e impulsó la participación activa de Chile en iniciativas globales y regionales para promover la justicia de género. De esta manera, Chile no solo proyecta en la escena internacional los valores de su transformación social interna, sino que también construye una imagen de país progresista, responsable y moralmente coherente.

El presidente Boric promueve activamente el rumbo hacia un fortalecimiento de la integración regional y la cooperación entre los países de América Latina, subrayando la identidad de Chile como un Estado profundamente latinoamericano. Una de las prioridades clave de su política exterior ha sido la reactivación de la cooperación multilateral en la región y la participación en cumbres sudamericanas. Aspira a crear un “espacio político pluralista de convergencia”, en el que los Estados de la región puedan resolver conjuntamente los problemas, independientemente de las diferencias en sus políticas internas.

Gabriel Boric desarrolla activamente las relaciones bilaterales con Argentina (en particular, fue el único presidente de izquierda presente en la investidura de J. Milei), Brasil, Perú y Colombia, haciendo hincapié en proyectos comunes de infraestructura, integración energética, seguridad ambiental y derechos de los migrantes. La participación de Chile en las cumbres de la CELAC y la cooperación en el marco de la Alianza del Pacífico evidencian los esfuerzos del presidente por elevar el peso del continente en el diálogo global, promoviendo una posición común de América Latina en cuestiones como el clima, los derechos humanos y la justicia social.

El litio es un recurso estratégico para Chile, que figura entre los tres principales países productores del mundo y desempeña un papel clave en la transición energética global (gracias a su uso en baterías para vehículos eléctricos y sistemas de almacenamiento de energía). El presidente Boric ha otorgado a este sector una prioridad en su política económica y exterior, al anunciar en 2023 la Estrategia Nacional del Litio, que contempla el fortalecimiento del rol del Estado en la gestión de los yacimientos, la preservación del control sobre la cadena de valor y el desarrollo de alianzas tecnológicas con socios internacionales. Al mismo tiempo, Boric subraya que Chile sigue abierto a la inversión privada y extranjera, siempre que se respeten las normas medioambientales y los principios de distribución equitativa de los beneficios. Busca evitar un escenario de “extractivismo”, promoviendo un modelo de “extracción inteligente”, en el que el Estado garantice la protección de los ecosistemas, los derechos de los pueblos originarios y la modernización tecnológica. A través de negociaciones activas con países interesados en el litio (en particular Estados Unidos, Corea del Sur, China y Alemania), Chile, bajo el liderazgo de Boric, aspira a convertirse no solo en un exportador de materias primas, sino en un actor influyente dentro de la cadena global de suministro de tecnologías “verdes”.

 

Relaciones de Chile con la Federación de Rusia

Las relaciones diplomáticas entre la URSS y Chile se establecieron en 1944 y fueron interrumpidas dos veces debido a las circunstancias de la Guerra Fría: en 1947 por iniciativa del gobierno chileno de Gabriel González Videla, quien adoptó una política anticomunista, y en 1973 tras el golpe militar en Chile.

El mayor nivel de cooperación entre ambos países se alcanzó durante la presidencia de Salvador Allende (1970–1973), quien fortaleció activamente los vínculos políticos y económicos con Moscú. Tras la llegada al poder de Augusto Pinochet (1973–1990), Chile rompió relaciones con la Unión Soviética. La reanudación de los vínculos diplomáticos tuvo lugar en 1990, y tras la disolución de la URSS, la Federación Rusa asumió el rol de principal sucesora legal y heredó las relaciones diplomáticas con Chile, manteniendo la base para una futura expansión de su influencia en el país.

La cooperación entre Chile y Rusia se desarrolló principalmente en el marco de organizaciones internacionales (ONU, APEC); sin embargo, para ambos países estas relaciones no han constituido una prioridad geopolítica. La cooperación militar prácticamente no se desarrolló debido a la orientación de Chile hacia la adquisición de equipamiento militar de producción occidental y a la ausencia de tecnología soviética, a diferencia de otros países de América Latina. En general, Rusia no representa un socio relevante en la política exterior chilena, especialmente debido a la distancia geográfica y a la divergencia de intereses estratégicos, lo que limita su influencia. No obstante, Rusia sigue manteniendo su presencia en Chile mediante el uso de diversos instrumentos de poder blando y la diplomacia multilateral.

En 2004, el presidente de la Federación Rusa, Vladímir Putin, visitó Chile para participar en la cumbre de los países miembros del Foro de Cooperación Económica Asia-Pacífico (APEC), del cual ambos Estados son miembros. Los presidentes chilenos también realizaron visitas a Rusia: Ricardo Lagos en 2002 y Michelle Bachelet en 2009. Además, se llevaron a cabo encuentros a nivel de jefes de Estado en el marco de organizaciones internacionales, en particular durante las cumbres de APEC en Lima (2008), Yokohama (2010), Honolulu (2011), Vladivostok (2012) y Pekín (2014), así como en la cumbre del BRICS en Fortaleza (2014).

A pesar de la condena por parte de Chile a la agresión rusa contra Ucrania y a la ocupación de Crimea en 2014 (véase más en el Capítulo 2), ello no impidió que el ministro de Asuntos Exteriores de Rusia, Serguéi Lavrov, realizara una visita a Chile pocos meses después del inicio de la agresión (el 30 de abril de 2014). Durante su visita, se reunió con la presidenta de Chile, Michelle Bachelet, y con el ministro de Relaciones Exteriores, Heraldo Muñoz Valenzuela, abordando, entre otros temas, la posibilidad de firmar un acuerdo de libre comercio y la organización de una visita de Putin a la Antártida. No obstante, ambas iniciativas quedaron sin concretarse.

Cabe señalar que, en sus posteriores giras latinoamericanas, en particular en los años 2023 y 2024, Serguéi Lavrov ya no incluyó a Chile en la lista de países a visitar. Desde el comienzo mismo de la invasión a gran escala de Rusia contra Ucrania, Chile ha estado entre los más firmes críticos de las acciones de Moscú, reafirmando su compromiso con los principios de la Carta de las Naciones Unidas. Es revelador que, durante la recepción diplomática con motivo del Día de Rusia el 9 de junio de 2023, el embajador ruso en Chile, Serguéi Koshkin, reconociera abiertamente el deterioro de las relaciones ruso-chilenas en todos los ámbitos, culpando de ello a la parte chilena. Gran parte de su discurso estuvo dedicada a la difusión de narrativas típicas de la propaganda rusa sobre los “crímenes de Ucrania” y la “guerra de Rusia contra la OTAN” .

La tensión en las relaciones ruso-chilenas se intensificó debido a la creciente actividad de la Federación Rusa en la Antártida, en particular en relación con los informes sobre el descubrimiento, por parte de un buque de investigación ruso, de importantes reservas de petróleo, lo que potencialmente socavaba las normas del Tratado Antártico de 1959. En respuesta a estos desafíos, en mayo de 2024, los miembros de la comisión parlamentaria de defensa de Chile celebraron una sesión simbólica en la base antártica Bernardo O’Higgins, con el fin de reafirmar las reivindicaciones territoriales de Chile y demostrar su disposición a defender los derechos soberanos del Estado en la región.

En el ámbito de la cooperación económica, entre 2019 y 2024, los volúmenes del comercio bilateral entre Chile y Rusia mostraron una tendencia estable a la baja. Mientras que en 2019 el intercambio comercial entre ambos países alcanzó los 873 millones de dólares estadounidenses, en 2024 se redujo a 398 millones de dólares. La caída más pronunciada se produjo en 2022, en el contexto de la invasión a gran escala de Rusia contra Ucrania, cuando el comercio se redujo de 811 millones a 531 millones de dólares en solo un año. En promedio, la reducción anual fue del -14,6 %, lo que refleja una tendencia general al debilitamiento de los vínculos económicos en el contexto del aislamiento internacional de la Federación Rusa. En 2024, el comercio con Rusia alcanzó solo 398 millones de dólares, lo que representa aproximadamente el 0,22 % del volumen total del comercio exterior de Chile. Esto evidencia el papel mínimo de Rusia en las relaciones económico-comerciales exteriores de Chile. Además, ningún sector crítico de la economía chilena depende exclusivamente del mercado o de los recursos rusos, lo que permite al país adoptar una postura más independiente frente a las acciones de la Federación Rusa que violan el derecho internacional.

En la estructura del comercio bilateral en 2024 predominó la exportación de productos agroalimentarios chilenos, en particular salmónidos (140,2 millones de dólares), mejillones (36,2 millones de dólares), vino y frutas. Las importaciones desde Rusia consistieron principalmente en productos químicos (principalmente fertilizantes): nitrato de amonio (18,9 millones de dólares), fosfatos (16,7 millones de dólares), urea, así como explosivos como el trinitrotolueno. Esta estructura refleja el carácter agroalimentario de las exportaciones chilenas y el carácter industrial-químico de las importaciones rusas.

A pesar del debilitamiento de los vínculos económicos, Rusia intenta cada vez más compensar la pérdida de influencia directa mediante otros instrumentos, en particular las operaciones informativas. En Chile se observa una intensificación de los esfuerzos rusos por difundir desinformación orientada a generar sentimientos prorrusos entre la población. Según el analista chileno Javier Vrox, en las redes sociales circulan masivamente mensajes idénticos que desacreditan a la dirigencia ucraniana, especialmente al presidente Volodymyr Zelenskyy, presentándolo como un “actor” y “mentiroso”. Estos mensajes buscan convencer a los chilenos de que los ucranianos no son víctimas de una agresión, sino que representan una amenaza, mientras que Rusia sería supuestamente un socio confiable.

El Departamento de Estado de EE. UU. también ha confirmado que Rusia financia una campaña de desinformación a gran escala en toda América Latina, incluido Chile, involucrando a medios locales y líderes de opinión pública en la difusión de narrativas propagandísticas. Cabe destacar que desde 2015, el canal ruso RT en Español está disponible en Chile a través de redes de cable y satélite, lo que le ha permitido acceder legalmente a una amplia audiencia. En junio de 2025, la situación se agravó: RT comenzó a transmitirse en señal abierta en la frecuencia 2.1, reemplazando al canal local Telecanal, lo que generó sorpresa entre los televidentes chilenos y planteó interrogantes sobre una posible colaboración entre los canales o el desplazamiento definitivo del medio nacional. Según estimaciones de expertos, el contenido correspondiente se produce en Rusia y luego, a través de redacciones locales, se presenta como materiales independientes en medios regionales. El crecimiento de la influencia de recursos como RT en Español y Sputnik Mundo evidencia una actividad sistemática y bien organizada de Moscú en el espacio informativo de Chile.

Este impacto se hizo particularmente visible durante las protestas masivas en Chile entre 2019 y 2020. En ese momento, RT en Español produjo y difundió activamente una gran cantidad de contenidos sobre la violencia policial contra los manifestantes, llenando un vacío informativo y contribuyendo a la radicalización del ambiente social. A través de una amplia red de cuentas en redes sociales, especialmente en Facebook, estos materiales se viralizaban rápidamente. Según la empresa española Alto Analytics, durante el período de mayor intensidad de las protestas, RT en Español se posicionó entre los nueve medios más influyentes y compartidos en Chile. Los presentadores, gracias a su dominio del español y a una presentación emocional de los contenidos, ampliaron significativamente la audiencia del medio ruso, lo que representa una amenaza a largo plazo para la estabilidad del espacio informativo del país.

Entre los métodos de difusión de la influencia rusa en la región, la diplomacia cultural desempeña también un papel importante. En la capital de Chile, Santiago, opera una sede de la Casa Rusa, así como una organización de menor nivel – el Gabinete del Mundo Ruso (“Corporación Cultural ‘Aleksandr Pushkin'”). Estas entidades organizan diversos eventos culturales —exposiciones, proyecciones de cine, festivales, giras, y la feria anual “Mercado Ruso”— a través de los cuales se difunden los principales relatos de la propaganda rusa, incluida la legitimación de la agresión contra Ucrania. Desde 2014, su actividad se ha centrado en justificar la ocupación de Crimea, y desde 2022, se ha intensificado visiblemente la difusión de mensajes anti-ucranianos a raíz del inicio de la invasión a gran escala.

La Federación Rusa también intenta utilizar sus estructuras locales como agentes de influencia. Uno de estos instrumentos es la filial local de la Asociación Mundial de Graduados de Instituciones de Educación Superior de Rusia, a la cual en Chile están afiliadas oficialmente 235 personas. Para ellos se organizan eventos y se establecen contactos con comunidades educativas, empresariales y políticas locales. Una función similar cumple el Consejo Coordinador Mundial de los Compatriotas Rusos, cuyo número en Chile asciende a cerca de mil personas, según datos del Ministerio de Asuntos Exteriores de Rusia. No obstante, cabe señalar que Rusia suele incluir en esta categoría a todos los hablantes de ruso, incluidos los procedentes de otras repúblicas de la ex URSS.

Además, en la embajada de Rusia en Chile funciona una escuela de lengua rusa, y se ofrecen becas para estudiar en Rusia financiadas con recursos del presupuesto ruso.

Sin embargo, cabe señalar que estas actividades, presentadas como iniciativas culturales, según los propios organizadores, no gozan de gran popularidad ni entre la población local ni entre los representantes de la diáspora rusa en Chile. En general, los chilenos tampoco muestran un interés significativo en visitar Rusia, y entre quienes lo hacen, predominan los motivos personales o familiares, más que los de negocios o turismo.

 

DIÁLOGO UCRANIANO-CHILENO: FORMACIÓN, DESARROLLO Y NUEVA DINÁMICA

 

Establecimiento de relaciones y diálogo interestatal (1991–2013)

Chile reconoció a Ucrania como Estado independiente el 9 de enero de 1992, y ya el 28 de enero de 1992 se establecieron relaciones diplomáticas entre ambos países.

El primer contacto político significativo tuvo lugar en enero de 1995 durante la visita a Chile del Representante Especial del Presidente de Ucrania, Primer Viceministro de Asuntos Exteriores de Ucrania, Borys Tarasyuk. En octubre de 1995, en el marco de su gira por América Latina, el Presidente de Ucrania, Leonid Kuchma, realizó su primera visita oficial a Chile. Durante esta visita, se celebraron negociaciones con el Presidente de Chile, Eduardo Frei, y se firmaron los primeros documentos bilaterales, en particular el Acuerdo sobre Promoción y Protección de Inversiones. Ese mismo año, Ucrania designó a su embajador en Argentina como embajador concurrente en Chile. En 2018, Ucrania abrió una misión diplomática en Chile, que en 2021 adquirió el estatus de Embajada independiente.

Por parte chilena, el primer alto funcionario en visitar Ucrania fue el ministro de Relaciones Exteriores de Chile, José Miguel Insulza (marzo de 1997). Ese mismo año, Chile nombró a un cónsul honorario en Kyiv, gesto que fue correspondido por la parte ucraniana al año siguiente. Un aspecto problemático, aunque común en varios otros países, fue el hecho de que la embajada de Chile en Ucrania se encontraba, por concurrencia, en Moscú (solo tras el inicio de la agresión rusa en 2014, las relaciones con Ucrania pasaron a estar bajo la jurisdicción de la embajada de Chile en Polonia).

Con el objetivo de mantener y desarrollar el diálogo político entre las partes, se estableció un mecanismo de consultas políticas, cuyos primeros ciclos se llevaron a cabo en 1998 y 2002, de conformidad con el protocolo firmado en 1995. En 2011, en Santiago, se celebró la sesión inaugural de la Comisión Intergubernamental de Cooperación Económica y Comercial entre Chile y Ucrania (desde entonces no se han vuelto a realizar reuniones) .

En general, a pesar del importante trabajo realizado para establecer una base jurídica para el comercio y las inversiones (Acuerdo sobre Promoción y Protección Recíproca de Inversiones, 1997; Acuerdo sobre Cooperación Comercial y Económica, 2003), las relaciones económicas siguieron siendo limitadas, y los encuentros bilaterales se desarrollaron de forma esporádica —principalmente en el marco de organizaciones internacionales, en particular en las Naciones Unidas, donde ambos países incluso coordinaron candidaturas para elecciones a distintos órganos de la Organización, así como durante eventos de alto nivel. Por ejemplo, en mayo de 2005, el Ministro de Asuntos Exteriores de Ucrania, Borys Tarasyuk, visitó Chile para participar en la reunión de la Comunidad de Democracias.

Durante la presidencia temporal de Chile en el Grupo de Río en 2001, el país promovió activamente el inicio del diálogo entre Ucrania y este importante foro regional. Así, en el marco del 56º período de sesiones de la Asamblea General de la ONU (año 2001) en Nueva York, el Ministro de Asuntos Exteriores de Ucrania mantuvo una reunión con los ministros de Relaciones Exteriores de los países miembros de la “Troika” del Grupo de Río.

 

Relaciones ucraniano-chilenas en el contexto de la guerra de Rusia contra Ucrania (2014–2025)

Desde el inicio mismo de la agresión rusa contra Ucrania, Chile se posicionó en defensa del derecho internacional y del respeto a la integridad territorial y la soberanía de Ucrania. Una de las principales manifestaciones de este apoyo fue su voto a favor de las resoluciones pertinentes en la ONU. En particular, el 15 de marzo de 2014, Chile, como miembro no permanente del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas, apoyó el proyecto de resolución sobre la no aceptación del “referéndum” previsto para el 16 de marzo de 2014 en Crimea, subrayando la importancia del cumplimiento del Memorándum de Budapest y de la inviolabilidad de las fronteras de Ucrania. No obstante, la resolución no fue adoptada debido al veto de la Federación Rusa como miembro permanente del Consejo de Seguridad. El representante de Chile expresó su pesar al respecto y ante la incapacidad del Consejo para cumplir con sus responsabilidades, subrayando la necesidad de una solución pacífica de la crisis y el respeto al derecho internacional.

El 27 de marzo de 2014, durante la consideración de la resolución 68/262 de la Asamblea General de la ONU sobre la integridad territorial de Ucrania y la ilegitimidad del “referéndum” en Crimea, Chile se encontraba entre los 13 países de América Latina que votaron “a favor” . En su intervención, el representante de Chile, Octavio Errázuriz, hizo un llamado a una solución pacífica de la situación, aunque se manifestó en contra de acciones unilaterales como “la imposición de sanciones contra la Federación Rusa” .

En la sesión del Consejo de Seguridad de la ONU del 29 de abril de 2014, Chile volvió a reafirmar su postura de principios: llamó a todas las partes a respetar la soberanía, la independencia y la integridad territorial de Ucrania, recordando la obligación de los Estados miembros de la ONU de abstenerse del uso de la fuerza en contra del espíritu de la Carta de las Naciones Unidas. Estas declaraciones se dieron en el contexto de la escalada del conflicto en Donbás y demostraron que el gobierno de Santiago no reconoce la anexión de Crimea y apoya a Ucrania en los foros internacionales.

Chile fue uno de los coautores del proyecto de la Resolución del Consejo de Seguridad de la ONU n.º 2166 sobre el derribo del avión Boeing 777 cerca de Donetsk, que fue adoptada por unanimidad el 21 de julio de 2014. El documento instaba a que los responsables de esta tragedia fueran llevados ante la justicia y preveía la cooperación plena de todos los Estados con el fin de esclarecer las circunstancias del incidente e identificar a los implicados.

En los años siguientes, sin embargo, durante la consideración de resoluciones relacionadas con la agresión rusa en la ONU, Chile, al igual que la mayoría de los países de América Latina, adoptó una posición neutral y se abstuvo de votar. Esto se aplicó, en particular, a todas las resoluciones anuales de la Asamblea General de la ONU tituladas “La situación de los derechos humanos en la República Autónoma de Crimea y la ciudad de Sebastopol (Ucrania)” (2016–2021), que condenaban las violaciones sistemáticas de los derechos humanos en el territorio ocupado y exigían a Rusia que pusiera fin a la represión contra la población ucraniana. Chile también se abstuvo en las votaciones de las resoluciones de la Asamblea General de la ONU “El problema de la militarización de la República Autónoma de Crimea y de la ciudad de Sebastopol (Ucrania), así como de partes del mar Negro y del mar de Azov” (2018–2021), que llamaban la atención sobre el aumento de la presencia militar rusa en la región y las amenazas potenciales a la seguridad internacional.

A pesar de la posición relativamente neutral de Chile durante las votaciones en la ONU, se observó una activación progresiva de la interacción política entre Ucrania y Chile. En 2015 se firmó un acuerdo de supresión del régimen de visados entre Ucrania y Chile. Esta medida no solo facilitó los viajes de los ciudadanos, sino que también creó condiciones adicionales para el desarrollo de los contactos turísticos, empresariales y culturales.

En el contexto de la cooperación entre ambas partes en el marco de organizaciones internacionales, un hecho relevante fue la obtención por parte de Ucrania, en 2016, del estatus de observador en la Alianza del Pacífico, de la que Chile es miembro (junto con México, Perú y Colombia) . Este estatus abrió a Ucrania la posibilidad de participar en las cumbres de la organización, incorporarse a actividades de expertos y profundizar la cooperación con los países de la región en un formato multilateral.

Un acontecimiento clave en la institucionalización de las relaciones ucraniano-chilenas fue la apertura, en marzo de 2018, de la Sección de la Embajada de Ucrania en la República Argentina en la República de Chile. Ese mismo año tuvo lugar la IV ronda de consultas políticas entre los Ministerios de Asuntos Exteriores de Ucrania y Chile a nivel de viceministros de relaciones exteriores, durante la cual las partes discutieron la activación del diálogo político, la ampliación de la base jurídico-normativa, el desarrollo de la cooperación comercial, económica, científica, técnica y cultural, así como la interacción en el marco de la ONU.

En 2020, durante una conversación telefónica entre el viceministro de Asuntos Exteriores de Ucrania, Yevhen Yenin, y su homólogo chileno, Rodrigo Yáñez Benítez, se acordó iniciar un proceso de negociación para la firma de un Acuerdo Bilateral de Libre Comercio o de preferencias comerciales. En noviembre de 2021, durante una reunión entre el viceministro de Asuntos Exteriores de Ucrania, Dmytro Senik, y el embajador de Chile en Ucrania (concurrente), la parte ucraniana confirmó su disposición a negociar un tratado de libre comercio entre Ucrania y Chile y a firmar un acuerdo sobre relaciones amistosas y cooperación. Es importante destacar que la propuesta de firmar un acuerdo de libre comercio fue reactivada por la parte ucraniana durante la visita de una delegación gubernamental ucraniana encabezada por Yulia Svyrydenko a Chile en mayo de 2025.

En 2021, la representación diplomática de Ucrania en Santiago adquirió el estatus de embajada de pleno derecho, convirtiéndose en la sexta representación diplomática ucraniana en América Latina. Esta decisión tuvo un significado tanto simbólico como práctico: consolidó la presencia institucional de Ucrania en el país y permitió intensificar significativamente la cooperación a nivel político, económico y humanitario. Por su parte, Chile aún no cuenta con una representación diplomática permanente en Ucrania. No obstante, se ha observado un aumento notable en la intensidad de los contactos por parte del embajador chileno en Ucrania (concurrente), lo que evidencia el interés mutuo en desarrollar el diálogo.

Desde el inicio mismo de la invasión rusa a gran escala contra Ucrania, el 24 de febrero de 2022, Chile condenó enérgicamente las acciones agresivas del Kremlin y expresó su apoyo a Ucrania. Esta postura fue manifestada tanto por el entonces presidente Sebastián Piñera, como por el recién electo jefe de Estado, Gabriel Boric, quien asumió oficialmente sus funciones el 11 de marzo de 2022. Boric afirmó que Rusia había optado por la guerra como forma de resolver los conflictos y, por tanto, Chile condenaba la invasión, la violación de la soberanía de Ucrania y el uso ilegítimo de la fuerza. Según sus palabras, la solidaridad de Chile estaba con las víctimas y sus esfuerzos, del lado de la paz.

En este contexto, es importante destacar que desde el principio se establecieron relaciones muy cordiales entre los jefes de Estado. Ya en julio de 2022 tuvo lugar la primera conversación telefónica entre el presidente de Ucrania, Volodymyr Zelenskyy, y el presidente de Chile, Gabriel Boric. Los mandatarios discutieron la posibilidad de involucrar a especialistas chilenos, incluido personal militar especializado, en las tareas de desminado de los territorios ucranianos y de la zona del mar Negro.

El diálogo político al más alto nivel continuó el 21 de marzo de 2023, cuando se celebró la segunda conversación desde el inicio de la invasión a gran escala, esta vez en formato de videoconferencia. Durante la reunión, el presidente chileno expresó su disposición a seguir apoyando a Ucrania en todos los foros internacionales. También se abordó la decisión de la Corte Penal Internacional sobre la emisión de una orden de arresto contra el presidente de la Federación Rusa, Vladímir Putin, como ejemplo de la importancia de los mecanismos de justicia internacional.

El siguiente paso importante fue el primer encuentro personal entre Zelenskyy y Boric, que tuvo lugar el 20 de septiembre de 2023 en Nueva York, en los márgenes del 78.º período de sesiones de la Asamblea General de la ONU. Los líderes discutieron las principales áreas de cooperación entre Ucrania y Chile. Zelenskyy agradeció la postura coherente de Chile en la ONU para condenar la agresión rusa y apoyar la integridad territorial de Ucrania. Además, se subrayó la importancia estratégica del desarrollo de contactos con América Latina. De especial relevancia fue la discusión sobre la idea de celebrar una cumbre “Ucrania – América Latina”, como un posible paso hacia la institucionalización del diálogo interregional.

El 5 de abril de 2023 se celebró una sesión conjunta de las cámaras alta y baja del Congreso Nacional de Chile, durante la cual el presidente Volodymyr Zelenskyy pronunció un discurso. En su intervención, Zelenskyy informó a los parlamentarios chilenos sobre los crímenes de la Federación Rusa contra la población civil ucraniana, destacó la necesidad de realizar tareas de desminado humanitario, instó a Chile a sumarse a la implementación de la Fórmula de Paz y a apoyar los esfuerzos para restablecer la seguridad alimentaria mundial. En general, fue el primer discurso de un presidente ucraniano ante el parlamento de un país latinoamericano. La iniciativa fue promovida por la fuerza opositora de derecha “Chile Vamos”. Al mismo tiempo, miembros del Partido Comunista se opusieron a esta propuesta, atribuyendo la “culpa por el inicio de la guerra” no a Rusia, sino a EE. UU. y a la OTAN. En la cámara alta, otros representantes de la coalición de gobierno de izquierda “Apruebo Dignidad” (cuyo líder es el propio presidente Boric) también mostraron escepticismo hacia la idea. Argumentaron que los asuntos exteriores son competencia del presidente y no del poder legislativo.

Además, Zelenskyy tuvo la oportunidad de dirigirse a representantes de universidades chilenas. En agosto de 2022, el presidente ucraniano se conectó en línea con una audiencia de estudiantes y profesores reunidos en la Pontificia Universidad Católica de Chile, en Santiago. Esta intervención fue la primera de un presidente ucraniano ante una universidad latinoamericana. En su discurso, Zelenskyy subrayó la importancia de difundir la verdad sobre la guerra en Ucrania en los países de América Latina, en particular en la República de Chile, que, según sus palabras, puede desempeñar un papel importante en la creación de una presión global sobre el agresor. Zelenskyy hizo hincapié en la necesidad de que los países latinoamericanos se sumen a la política de sanciones de la UE, EE. UU. y Canadá, condenó la política rusa como imperialista y terrorista, y resaltó el valor de los contactos interpersonales —desde los intercambios estudiantiles hasta la participación de arquitectos chilenos en la reconstrucción de Ucrania y de periodistas chilenos en la cobertura de la situación real sobre el terreno.

Los representantes de Chile apoyan de manera constante a Ucrania en plataformas internacionales, tanto a nivel regional como global. Ya el 25 de febrero de 2022, al día siguiente del inicio de la invasión a gran escala, Chile respaldó la declaración del Consejo Permanente de la Organización de los Estados Americanos (OEA), en la que se condenaban las acciones de la Federación Rusa como una violación de la soberanía e integridad territorial de Ucrania. El documento también contenía un llamado al retiro inmediato de las tropas rusas del territorio ucraniano. Posteriormente, Chile mantuvo una postura coherente, votando a favor de la resolución CP/RES. 1192 (2371/22) del 25 de marzo de 2022, que reafirmaba el apoyo a Ucrania y condenaba la agresión de Rusia.

La retórica política de Chile respecto a la guerra en Ucrania se intensificó también en otros foros de relevancia. Así, durante su intervención en la III Cumbre CELAC–UE, celebrada el 17 y 18 de julio de 2023 en Bruselas, el presidente Gabriel Boric calificó las acciones rusas en Ucrania como “una guerra inaceptable de agresión imperialista” y llamó a los demás países latinoamericanos a condenar con claridad a Rusia, advirtiendo que “hoy es Ucrania pero mañana podría ser cualquiera de nosotros” . Este llamamiento provocó una reacción tajante por parte del presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, quien respondió que su homólogo chileno era “un joven ansioso y apresurado” que no tenía suficiente experiencia para asistir a cumbres internacionales. Este intercambio contrastante de opiniones evidenció no solo las divergencias entre los líderes latinoamericanos en cuanto a la guerra en Ucrania, sino también el nuevo papel de Chile como uno de los líderes morales en el apoyo a Ucrania dentro de la región.

En marzo de 2024, durante la VIII Cumbre de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (CELAC) en Kingstown (San Vicente y las Granadinas), el ministro de Relaciones Exteriores de Chile, Alberto van Klaveren, reafirmó en su intervención la posición invariable de su país en la condena de la invasión rusa a Ucrania.

En el marco de la implementación de la Fórmula de Paz ucraniana y de la consolidación del apoyo internacional a Ucrania, Chile continuó participando de manera coherente en los principales procesos diplomáticos. En particular, representantes chilenos tomaron parte en las reuniones de asesores de política exterior y seguridad nacional de los jefes de Estado, que se celebraron en Yeda (agosto de 2023), Malta (octubre de 2023) y Davos (enero de 2024).

A nivel presidencial, Chile tuvo una participación activa en la Cumbre Global por la Paz, celebrada los días 15 y 16 de junio de 2024 en Bürgenstock (Suiza). En su discurso ante la sesión plenaria de la cumbre, el presidente Gabriel Boric declaró que Chile defiende los principios del derecho internacional, el respeto a la integridad territorial de los Estados y los derechos humanos como base de una paz justa. Condenó con firmeza la agresión rusa como una grave violación del orden internacional, e hizo un llamado a garantizar la seguridad de las instalaciones nucleares ucranianas, la libre circulación de alimentos, así como el retorno de los niños ucranianos deportados. Al margen de la cumbre, tuvo lugar una reunión entre los presidentes de Ucrania y Chile, en la que los mandatarios discutieron los próximos pasos en la implementación de la Fórmula de Paz. En particular, se abordó la posibilidad de organizar una conferencia específica en Chile sobre su ejecución y de reforzar la cooperación bilateral.

Chile fue, como era de esperarse, uno de los países firmantes del Comunicado conjunto sobre los principios básicos para una paz duradera, apoyado por más de 80 participantes de la cumbre. Gabriel Boric fue uno de los cuatro líderes invitados a intervenir en la conferencia de prensa final de la Cumbre por la Paz, junto con los coorganizadores del evento: la presidenta de Suiza, Viola Amherd, y el presidente de Ucrania, Volodymyr Zelenskyy. En su discurso, Boric subrayó que el respeto al derecho internacional y a los derechos humanos son “valores universales que deben aplicarse tanto en Ucrania como en Gaza”, y condenó además el secuestro de niños ucranianos por parte de Rusia.

El ministro de Relaciones Exteriores de Chile, Alberto van Klaveren, participó en la Conferencia Ministerial dedicada al componente humanitario de la Fórmula de Paz de Ucrania, que tuvo lugar en octubre de 2024 en Montreal (Canadá). Durante el evento se discutieron cuestiones relacionadas con la liberación de prisioneros y deportados, y se reforzó la labor de la Coalición Internacional para el Retorno de los Niños Ucranianos, a la cual Chile se había sumado ya en junio de 2024. El ministro reafirmó el compromiso de Chile con la defensa de los derechos humanos y con la búsqueda de una solución pacífica al conflicto. Asimismo, Chile expresó su disposición a acoger una conferencia dedicada a la implementación del punto 5 de la Fórmula de Paz: “Implementación de la Carta de la ONU y restauración de la integridad territorial de Ucrania y del orden mundial” .

Una manifestación importante de la solidaridad política con Ucrania fue el discurso del presidente de Chile, Gabriel Boric, durante el 79.º período de sesiones de la Asamblea General de la ONU en 2024. En su intervención, condenó enérgicamente la agresión de Rusia contra Ucrania, subrayando que esta guerra representa una grave violación del derecho internacional que no debe ser normalizada. Destacó que la invasión y el intento de anexión de territorios contradicen los principios fundamentales de las Naciones Unidas, y que para países como Chile, el respeto al derecho internacional es una garantía de su propia seguridad y soberanía. Hizo especial hincapié en la situación de los niños ucranianos trasladados ilegalmente a Rusia, llamando a su retorno con sus familias y recalcando la necesidad de una reacción decidida por parte de la comunidad internacional.

La postura política de Chile se mantuvo firme incluso en el contexto de una compleja situación internacional. En enero de 2025, ante la tensión en las relaciones entre el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, y el presidente de Ucrania, Volodymyr Zelenskyy — marcada por presiones ejercidas sobre Ucrania —, el presidente Gabriel Boric emitió una declaración pública en apoyo a Ucrania. Señaló que las acciones del presidente Trump hacia Ucrania eran inaceptables y subrayó que la comunidad internacional no debía olvidar quién es el agresor y quién la víctima. Destacó que el respaldo a Ucrania es una cuestión de principios.

Asimismo, Chile votó a favor de ambas resoluciones (la versión ucraniana y la estadounidense) que fueron sometidas a votación en la Asamblea General de la ONU el 24 de febrero de 2025.

Además del apoyo político, Chile también brindó ayuda humanitaria a Ucrania dentro de sus posibilidades. En particular, en 2022 el gobierno chileno destinó 250 mil dólares estadounidenses para apoyar a la población afectada por la guerra en Ucrania (medicamentos, alimentos y artículos de primera necesidad). Chile también se sumó a los esfuerzos de apoyo a los refugiados ucranianos. Tras el inicio de la invasión rusa a gran escala, al menos 12 familias ucranianas (59 personas) llegaron a Chile, donde recibieron asistencia por parte de los diplomáticos ucranianos y de la comunidad ucraniana local.

La sociedad chilena, en general, demostró un alto nivel de empatía hacia Ucrania: según una encuesta de Ipsos, en 2023 el 60 % de la población apoyaba la acogida de refugiados ucranianos. La percepción social general sobre la guerra también refleja una simpatía pro-ucraniana persistente. Así, en mayo de 2025, según una encuesta global de Ipsos, el 61 % de los chilenos coincidía en que la inacción de la comunidad internacional frente a Ucrania solo alentaría una mayor agresión por parte de Rusia, y el 58 % apoyaba la necesidad de proteger la soberanía de los Estados que han sido atacados. A pesar de un leve descenso en comparación con 2022 (68 %), el nivel de apoyo a Ucrania en Chile sigue siendo consistentemente alto.

Cabe destacar por separado la histórica decisión adoptada por la Cámara de Diputados de Chile el 14 de diciembre de 2022 —reconocer el Holodomor en Ucrania de 1932–1933 como un acto de genocidio y un crimen contra la dignidad humana, incluyéndolo en la lista de crímenes inhumanos cometidos por regímenes totalitarios. Esta decisión representó un paso importante no solo para el fortalecimiento de las relaciones bilaterales, sino también para la construcción de una memoria compartida sobre los crímenes de los regímenes totalitarios. El reconocimiento del Holodomor subraya una comprensión más profunda, por parte de Chile, de la lucha histórica de Ucrania por su independencia y dignidad.

 

Cooperación interparlamentaria 

Tras el inicio de la invasión rusa a gran escala contra Ucrania en febrero de 2022, la dimensión interparlamentaria de las relaciones entre Ucrania y Chile también adquirió una nueva dinámica. En mayo de 2022, una delegación compuesta por varios diputados y senadores del Congreso Nacional de Chile visitó Ucrania. De manera simbólica, fueron los primeros parlamentarios de América Latina en llegar a Ucrania desde el inicio de la invasión a gran escala. Entre los miembros de la delegación se encontraban representantes del opositor Partido Republicano: el senador Rojo Edwards (elegido por la Región Metropolitana) y los diputados Benjamín Moreno Bascur (región del Maule) y Cristián Araya (Región Metropolitana), quienes visitaron las zonas liberadas de Bucha y Borodianka. A su regreso a Chile, promovieron activamente resoluciones a favor de Ucrania en asambleas parlamentarias de organizaciones internacionales. En particular, uno de los parlamentarios — Rojo Edwards — intervino en la Asamblea de la Unión Interparlamentaria celebrada en Ruanda en octubre de 2022, donde, como parte de la delegación chilena, presentó una resolución de condena a la invasión rusa en Ucrania y en defensa de la integridad territorial de todos los Estados, la cual fue aprobada con éxito.

Grupos de amistad con Ucrania existen en ambas cámaras del Parlamento chileno: el Senado y la Cámara de Diputados. Un importante gesto de apoyo a Ucrania fue la aprobación, el 31 de enero de 2025, por parte del Senado de Chile de una resolución que condena la agresión rusa contra Ucrania, apoya la Fórmula de Paz del Presidente Volodymyr Zelenskyy como base para una paz y seguridad duraderas, y aboga por el desarrollo de una asociación entre Ucrania y América Latina.

En la Verjovna Rada de Ucrania del actual (noveno) período de sesiones funciona un grupo de amistad con Chile, creado en febrero de 2020. En julio de 2024, miembros del grupo interparlamentario “Ucrania – Estados de América Latina y el Caribe: cooperación por el futuro” realizaron una visita de trabajo a Chile, durante la cual se reunieron con los presidentes del Senado y la Cámara de Diputados, el Secretario General de Política Exterior del Ministerio de Relaciones Exteriores de Chile, el Vicesecretario de Derechos Humanos y el Ministro de Relaciones Exteriores interino. Durante las conversaciones, los diputados ucranianos destacaron la posibilidad de involucrar equipos y tecnologías especializadas chilenas en el desminado de territorios ucranianos, así como la participación en la implementación de la Fórmula de Paz ucraniana.

Otro momento importante fue la participación de representantes chilenos en la Tercera Cumbre Parlamentaria de la Plataforma de Crimea, que se celebró el 24 de octubre de 2024 en Letonia, donde se abordaron los desafíos relacionados con la ocupación de Crimea y la violación de los derechos humanos por parte de la administración ocupante rusa en la península.

Además, los senadores chilenos José Manuel Rojo Edwards, Carlos Kuschel Silva (ambos del opositor Partido Republicano), y el diputado Alexis Sepúlveda Soto (del Partido Radical de Chile —miembro de la coalición gobernante—) participaron en la Primera Conferencia Parlamentaria “Ucrania-América Latina: cooperación por el futuro”, que tuvo lugar en Kyiv del 29 de noviembre al 1 de diciembre de 2024 y reunió a representantes de 13 países de América Latina y el Caribe.

 

Cooperación comercial y económica

Entre 2019 y 2024, el comercio bilateral entre Ucrania y Chile mantuvo niveles relativamente bajos, aunque presentó cierta dinámica. En 2022, se produjo una reducción significativa del volumen del intercambio comercial —un 31 % menos en comparación con el año anterior— debido a la interrupción de las cadenas logísticas y a las hostilidades en territorio ucraniano como resultado de la invasión rusa a gran escala. No obstante, en 2024 se observa una recuperación parcial, con un aumento tanto de las exportaciones como de las importaciones respecto a 2023, lo que indica una reactivación progresiva de las actividades comerciales entre ambos países.

 

Sin embargo, el comercio bilateral entre Ucrania y Chile en el período 2019–2024 mantuvo una asimetría constante a favor de las exportaciones chilenas. Según datos del Servicio Estatal de Aduanas de Ucrania, el saldo comercial negativo para Ucrania osciló anualmente entre –35 y –51 millones de dólares estadounidenses. El mayor volumen de importaciones desde Chile se registró en 2024 —56,3 millones de dólares— mientras que las exportaciones ucranianas no superaron los 4,8 millones de dólares.

 

En 2024, el comercio entre Ucrania y Chile se caracterizó por un bajo volumen total, pero mostró una estructura comercial claramente definida por ambas partes. Las importaciones desde Chile a Ucrania tuvieron una marcada orientación hacia materias primas y productos agroindustriales. La mayor parte estuvo compuesta por crustáceos y moluscos preparados o en conserva (16,4 millones de USD), pescado congelado (6,8 millones de USD), semillas de girasol (5,8 millones de USD), frutas exóticas — dátiles, higos, mangos, piñas (4,3 millones de USD), vino de uva (2,8 millones de USD) y semillas, frutos y esporas para siembra (2,2 millones de USD). También cabe destacar los medicamentos en forma dosificada (4 millones de USD), moluscos (3,6 millones de USD), así como productos químicos altamente especializados (insecticidas, hidracina, flúor, entre otros) que también tuvieron una presencia notable en la estructura de importaciones.

Por su parte, las exportaciones ucranianas a Chile, aunque menores en volumen, mostraron una mayor diversificación y un enfoque en productos con valor agregado. Entre ellas se destacaron el petróleo y productos derivados del petróleo (1,3 millones de USD), productos de punto — medias, calcetines, pantimedias (0,8 millones de USD), tecnología espacial (aeronaves y cohetes portadores) por un valor de 1 millón de USD, bombas de aire, ventiladores y extractores (0,6 millones de USD), dispositivos eléctricos de calefacción (0,1 millones de USD), medicamentos envasados (0,3 millones de USD), alimentos para animales (0,1 millones de USD), chocolate (0,1 millones de USD), así como equipos deportivos y aparatos de rayos X. Una característica única de las exportaciones ucranianas fue la presencia de bienes de alta tecnología, particularmente del sector aeroespacial.

En resumen, el comercio bilateral muestra una asimetría en el volumen total, con importaciones significativamente más altas desde Chile hacia Ucrania. No obstante, también se observa cierto progreso en la diversificación de las exportaciones ucranianas. La presencia de materias primas agrícolas, productos farmacéuticos y tecnología apunta a una complementariedad entre ambas economías, que podría convertirse en la base para una cooperación económica más profunda.

La expansión de la presencia ucraniana en el mercado chileno puede basarse en el desarrollo de una estrategia de exportación orientada a los sectores de alta tecnología, agroindustria, farmacéutica y la industria ligera. Al mismo tiempo, del lado chileno, el potencial radica en invertir en logística agrícola, procesamiento de productos del mar y la exportación de recursos naturales con valor agregado.

Un paso importante hacia el establecimiento de vínculos comerciales es la participación de representantes ucranianos en eventos internacionales especializados que se celebran en Chile. Uno de ellos fue la Exposición Internacional de Tecnologías e Innovaciones para la Industria Minera EXPONOR-2019, una de las principales plataformas sectoriales de América Latina, donde se presentó el potencial industrial y científico de Ucrania.

El fomento institucional de los vínculos económicos ha sido impulsado por la Cámara Chileno-Ucraniana de Comercio y Turismo, establecida en 2018 con el objetivo de desarrollar la cooperación entre los representantes del sector empresarial de ambos países.

Además, bajo los auspicios de la Cámara de Comercio e Industria de Ucrania, en marzo de 2019 se celebró la conferencia empresarial “Ucrania–Chile”, que se convirtió en una plataforma para debatir las áreas de asociación prometedora. En particular, se destacó el interés de la parte ucraniana en atraer inversiones chilenas para la reconstrucción de refinerías de petróleo, exploración, extracción y procesamiento de petróleo, así como en los sectores de informática, industria alimentaria, energía, metalurgia, modernización de la infraestructura de transporte (ferrocarriles, puertos marítimos) y proyectos de riego. Al mismo tiempo, Ucrania expresó su disposición a participar en iniciativas de inversión en territorio chileno —incluida la creación de empresas conjuntas mediante mecanismos de cooperación compensatoria— en sectores como la ingeniería mecánica, energía, metalurgia, construcción de infraestructuras de transporte, infraestructura urbana, agricultura y pesca.

Un acontecimiento importante fue la firma de varios acuerdos bilaterales tras la visita de una delegación empresarial chilena a Ucrania. En particular, se firmó un Acuerdo de Cooperación entre la Cámara de Comercio e Industria de Ucrania y la Cámara Chileno-Ucraniana de Comercio y Turismo. Asimismo, se celebraron acuerdos con las asociaciones “UKRSADVINPROM” y “ Cultivo de bayas en Ucrania ” para abrir oportunidades de exportación de productos agrícolas ucranianos y crear cadenas logísticas con socios chilenos.

Un ámbito prometedor de cooperación bilateral sigue siendo el de las tecnologías de la información, teniendo en cuenta el dinámico desarrollo del mercado tecnológico chileno y la experiencia de Ucrania en la digitalización del sector público, así como los logros de las empresas privadas. Un ejemplo destacado es la entrada de la empresa ucraniana de TI SoftServe en el mercado chileno en 2021, lo que demuestra el creciente interés por América Latina como plataforma para el desarrollo digital y los servicios globales de TI.

 

Posibilidades de cooperación militar

A pesar de contar con armamento moderno en el inventario de su ejército, incluida tecnología de origen occidental, el gobierno de Chile ha declarado que no tiene intención de vender ni transferir armas o municiones a ninguna de las partes del conflicto. En marzo de 2023, el Ministerio de Relaciones Exteriores de Chile reafirmó oficialmente esta postura en respuesta a una consulta del medio local Interferencia, subrayando que Chile apuesta por mecanismos de apoyo político-diplomático y humanitario. Asimismo, se confirmó la disposición de enviar especialistas para llevar a cabo tareas de desminado humanitario en Ucrania tras el fin de la fase activa de la guerra. No obstante, el Ministerio aclaró que la participación de Chile en operaciones de paz debe cumplir con la legislación vigente —en particular, con la Ley Nº 19.067, que regula el envío de tropas nacionales fuera del territorio de la República.

En este contexto, resultó significativo el viaje a Chile del canciller alemán Olaf Scholz en enero de 2023, como parte de una gira por América del Sur que incluyó visitas a Argentina y Brasil. Uno de los objetivos del mandatario alemán fue alentar a los gobiernos de la región, incluido el de Chile, a suministrar armamento a Ucrania. Sin embargo, estos esfuerzos no tuvieron éxito: Chile mantuvo su posición neutral en cuanto al suministro de armas.

Paralelamente, y pese a las restricciones existentes sobre la transferencia de armamento, se han desarrollado contactos entre Ucrania y Chile en relación con una posible cooperación en el sector de defensa, particularmente en el ámbito técnico-militar. Con el fin de impulsar esta área, el viceministro de Defensa de Ucrania, Dmytro Klymenkov, visitó Chile en mayo de 2024 como parte de una delegación gubernamental. No obstante, ni los posibles acuerdos concretos ni los tipos de armamento que podrían estar involucrados fueron comunicados públicamente.

 

Cooperación científica y educativa 

Antártida. La base de la cooperación en el ámbito de la educación y la ciencia entre Ucrania y Chile fue establecida con la firma del acuerdo intergubernamental sobre cooperación en las áreas de cultura, educación y ciencia, que entró en vigor el 1 de noviembre de 1997.

Una de las áreas clave de colaboración científica con Chile es la participación en la investigación pacífica de la Antártida. Gracias a su ubicación geográfica estratégica, Chile promueve activamente la cooperación internacional en la región y desarrolla una sólida infraestructura de apoyo logístico, rompehielos e instalaciones científicas. Esto crea importantes oportunidades para Ucrania, que es uno de los 30 países del mundo que cuenta con su propia base polar en la Antártida. Ambas naciones son miembros del Comité Científico para la Investigación Antártica (SCAR, Scientific Committee on Antarctic Research) y del Consejo de Administradores de Programas Antárticos Nacionales (COMNAP, Council of Managers of National Antarctic Programs) .

En 2018, el Centro Científico Nacional Antártico de Ucrania cambió la logística de su expedición polar, trasladando sus operaciones principales de Argentina a Chile. Desde entonces, las expediciones anuales a la estación ucraniana, así como el regreso del equipo anterior de investigadores, se realizan a través de puertos y aeródromos chilenos, en particular desde la ciudad de Punta Arenas. Además, el suministro logístico y técnico para la actividad científica se canaliza a través de Chile

En abril de 2019, durante una reunión entre el director del Centro Científico Nacional Antártico de Ucrania y representantes del Departamento de Antártica del Ministerio de Relaciones Exteriores de la República de Chile, se acordó iniciar los trabajos para la firma de un acuerdo marco de cooperación en el ámbito de la investigación pacífica de la Antártida. Asimismo, los socios chilenos ofrecen a los científicos ucranianos acceso a la infraestructura del Instituto Antártico Chileno, incluyendo laboratorios, para llevar a cabo sus propias investigaciones.

Un ámbito potencialmente importante es la cooperación en el campo de la investigación espacial. En 2021 se firmó un Memorando de Entendimiento entre la Agencia Estatal Espacial de Ucrania y la Asociación Chilena del Espacio sobre la exploración y el uso del espacio ultraterrestre con fines pacíficos. Chile cuenta con una red desarrollada de observatorios astronómicos de alto nivel situados en los Andes. Aunque actualmente existen pocos proyectos bilaterales directos en esta área, científicos ucranianos participan en colaboraciones internacionales que realizan observaciones en territorio chileno. En particular, en 2022 la astrofísica ucraniana Olga Zakhozhay, al frente de un grupo internacional de investigación, descubrió un nuevo exoplaneta.

En 2017, durante la Asamblea General de la Organización Mundial de la Propiedad Intelectual (OMPI), tuvo lugar un encuentro entre la delegación ucraniana y representantes del Instituto Nacional de Propiedad Industrial de Chile (INAPI). Las partes debatieron sobre las posibilidades de intercambio de experiencias en materia de protección de la propiedad intelectual y sobre la capacitación de especialistas. En 2018, como continuación de este diálogo, se firmó un Memorando de Entendimiento entre el Ministerio de Desarrollo Económico y Comercio de Ucrania y el INAPI sobre cooperación en el ámbito de la protección jurídica de la propiedad industrial, con el fin de fomentar las innovaciones científico-tecnológicas.

En el ámbito de la cooperación interuniversitaria, la colaboración entre Ucrania y Chile se desarrolla a nivel de instituciones de educación superior específicas y aún no adquiere un carácter sistémico. En particular, en 2008 se firmó un acuerdo de cooperación entre la Universidad Abierta Internacional de Desarrollo Humano “Ucrania” (Kyiv) y la Universidad Tecnológica Metropolitana. En 2019 se suscribió un Memorando de Entendimiento entre la Academia Diplomática de Ucrania del Ministerio de Asuntos Exteriores de Ucrania y la Academia Diplomática de Chile Andrés Bello del Ministerio de Relaciones Exteriores de la República de Chile .

En 2025, la Universidad Nacional Tarás Shevchenko de Kyiv y la Universidad Autónoma de Chile firmaron un Acuerdo de Cooperación Científica, Educativa y Cultural. El acuerdo contempla la implementación de programas y proyectos conjuntos, en particular: intercambio de estudiantes y docentes, realización de investigaciones conjuntas, establecimiento de vínculos entre unidades académicas de ambas universidades y organización de eventos científicos.

 

Diplomacia cultural 

Los primeros vínculos culturales entre Ucrania y Chile se remontan a finales del siglo XIX. En 1897, durante su gira internacional, la destacada soprano ucraniana Solomiya Krushelnytska se presentó en Santiago. En honor a su legado, y por iniciativa de la sección chilena de la Embajada de Ucrania en la República Argentina, en 2019 se instaló una placa conmemorativa en el Teatro Municipal de Santiago.

En general, la cooperación cultural entre Ucrania y Chile, al igual que en otras áreas, se intensificó significativamente tras la apertura de una representación diplomática ucraniana en Chile. La Embajada organiza regularmente actividades de diplomacia cultural. Cada año se celebran en Santiago actos conmemorativos en honor a las víctimas del Holodomor, incluso en el Museo de la Memoria y los Derechos Humanos.

También existe una base para establecer cooperación a nivel municipal. En 1998 se firmó un Acuerdo de amistad y cooperación entre las ciudades de Kyiv y Santiago, y en el año 2000 se suscribió un Memorando para profundizar esa relación. De forma similar, en 2004 se firmó un Tratado de amistad y cooperación entre las ciudades de Odesa y Valparaíso.

La interacción cultural se intensificó aún más tras el inicio de la invasión a gran escala de Rusia contra Ucrania en 2022. En Chile se organizaron varias acciones de apoyo a Ucrania, lo que dio un nuevo impulso a la difusión de la cultura ucraniana. En 2023, se estrenó en los cines chilenos la película de animación ucraniana Mavka: La canción del bosque, doblada al español. Una continuación importante de esta dinámica fue la apertura de una “estantería ucraniana” en la biblioteca del Centro Cultural de la Municipalidad de Las Condes en Santiago, como parte de un proyecto global de diplomacia cultural bajo el patrocinio de la Primera Dama de Ucrania, Olena Zelenska.

Paralelamente, se observa una difusión gradual de la cultura chilena en Ucrania. En particular, en el marco de la 22ª edición del Festival Internacional de Cine Documental Docudays UA, celebrado en junio de 2025, se presentaron cinco documentales chilenos sobre derechos humanos. Esta muestra fue posible gracias a la colaboración con uno de los festivales más reconocidos de América Latina —FIDOCS (Festival Internacional de Documentales de Santiago).

 

La diáspora ucraniana en Chile

La comunidad ucraniana en Chile es considerablemente más reducida en número que las diásporas en Argentina o Brasil, pero desempeña un papel importante en el fortalecimiento de la voz ucraniana en este país sudamericano.

Los primeros migrantes ucranianos llegaron a Chile después de la Segunda Guerra Mundial desde los campos de desplazados en Europa. En 1949 se conformó una comunidad ucraniana que desarrolló actividades culturales y sociales, y se fundó una parroquia greco-católica. Sin embargo, a partir de la década de 1950, debido al traslado de la mayoría de esos desplazados a Argentina o Canadá, la comunidad activa en Chile prácticamente dejó de existir.

Una nueva etapa de migración ucraniana hacia Chile comenzó en los años 90 tras la disolución de la URSS —principalmente por motivos económicos o personales. Aunque poco numerosa, esta ola sentó las bases de la comunidad ucraniana contemporánea en Chile.

Según el Ministerio de Asuntos Exteriores de Ucrania, en 2019 residían en Chile alrededor de mil personas de origen ucraniano, principalmente en la capital, Santiago, y sus alrededores. A pesar de su escaso número, entre los chilenos de origen ucraniano se encuentran figuras destacadas como el filósofo Félix Schwartzmann Turkenich (1913–2014) o la pianista Fedora Aberastury (1914–1985). Cabe destacar especialmente la figura de Roberto Kozak (1942–2015), diplomático argentino de origen ucraniano, quien, trabajando en Chile durante la dictadura de Pinochet, salvó a unas 33 mil personas de la represión política —por lo que ha sido llamado el “Schindler latinoamericano” .

Durante mucho tiempo, Rusia se aprovechó del reducido número de ucranianos en Chile y de la ausencia de organizaciones propias para atraer a miembros de la comunidad ucraniana a sus actividades, en particular aquellas organizadas por el Consejo de Coordinación de los Compatriotas Rusos. Sin embargo, con el inicio de la agresión rusa en 2014, comenzó un proceso de distanciamiento respecto a las instituciones culturales rusas.

En 2022, representantes de la comunidad registraron oficialmente la organización civil Corporación Cultural Ucraniano-Chilena “MALVA” . Su objetivo es promover la cultura, lengua y tradiciones ucranianas en Chile, así como organizar actividades culturales y benéficas. La corporación MALVA, en colaboración con la comunidad “Ucranianos en Chile” y con el apoyo de la Embajada de Ucrania en Santiago, lidera la mayoría de las iniciativas pro-ucranianas en el país. La comunidad estuvo especialmente activa en los primeros meses de la invasión a gran escala de la Federación Rusa en Ucrania —llegando a organizar de dos a tres eventos benéficos al mes para recaudar fondos en apoyo a Ucrania.

A pesar de contar con recursos limitados, la comunidad permanece autoorganizada y funciona sobre una base voluntaria. Sus activistas llevan a cabo campañas informativas para sensibilizar a la sociedad chilena sobre la situación en Ucrania, además de organizar colectas de ayuda humanitaria.

También se observa un creciente nivel de integración de la comunidad ucraniana en Chile con la diáspora ucraniana mundial. En 2022, el vicepresidente del Congreso Mundial de Ucranianos en América Latina, junto con Oksana Tunska, presidenta de la corporación MALVA, se reunieron con la dirección del Ministerio de Relaciones Exteriores de Chile. Durante el encuentro se expresó gratitud por el apoyo brindado a Ucrania y se debatieron oportunidades para profundizar la cooperación entre las organizaciones ucranianas de Chile y la diáspora ucraniana en Brasil.

 

CONCLUSIONES Y RECOMENDACIONES

 

La República de Chile ha mantenido de forma constante una de las posturas más firmes y pro-ucranianas entre los países de América Latina. Desde el inicio de la invasión a gran escala de Rusia a Ucrania, Chile no solo ha sido una voz de solidaridad, sino que también ha participado activamente en iniciativas diplomáticas internacionales relacionadas con la implementación de la Fórmula de Paz del Presidente Zelenskyy, la protección de los niños ucranianos, el respaldo a la integridad territorial de Ucrania y la restauración del orden jurídico internacional. Este apoyo es de carácter multivectorial, abarcando desde declaraciones políticas y participación en foros globales hasta asistencia humanitaria y cooperación interparlamentaria.

Durante los últimos tres años, las relaciones entre Ucrania y Chile se han intensificado, adquiriendo una nueva dinámica. Por primera vez en la historia, un presidente ucraniano se dirigió al parlamento de un país latinoamericano — y fue precisamente en Chile. Asimismo, parlamentarios chilenos fueron los primeros de la región en visitar Ucrania en tiempos de guerra, y Chile se convirtió en uno de los pocos países latinoamericanos que reconoció el Holodomor como un acto de genocidio contra el pueblo ucraniano. El presidente chileno ha reiterado su apoyo a Ucrania en los niveles más altos — ante la Asamblea General de la ONU, en cumbres de la CELAC, la OEA y durante la Cumbre Global por la Paz.

A pesar de esta dinámica política activa, la cooperación comercial y económica entre Ucrania y Chile aún se caracteriza por un bajo volumen total. Sin embargo, ambas partes poseen un notable potencial para profundizar su colaboración en sectores estratégicos. Para Ucrania, esto incluye exportaciones de alta tecnología, tecnologías de la información, agroindustria, industria farmacéutica y textil. Para Chile, el interés radica en la inversión en logística agrícola, exportación de productos del mar y recursos con valor agregado. Ambas naciones también han manifestado interés en cooperar en los sectores energético, petroquímico, infraestructura, turismo, industria alimentaria y construcción de transporte. Esto evidencia la necesidad de enfocar los esfuerzos en el desarrollo de la cooperación comercial y económica como base clave para una asociación estable y de largo plazo.

También ha sido fundamental la intensificación de la cooperación intergubernamental en los ámbitos de la ciencia (especialmente en lo relativo a la investigación en la Antártida), la educación, la diplomacia cultural y el desarrollo de la comunidad ucraniana, que lleva a cabo activamente campañas informativas, recogida de ayuda humanitaria y organización de eventos públicos en apoyo a Ucrania. Todo ello contribuye a la formación de una imagen positiva de Ucrania en la sociedad chilena y al fortalecimiento de los lazos interpersonales.

Teniendo en cuenta el papel de liderazgo de Chile en América Latina, su postura consistentemente pro-ucraniana, su disposición a participar en la reconstrucción de Ucrania tras la guerra y su marco de valores claro en política exterior, este país tiene el potencial de convertirse en un socio estratégico clave de Ucrania en la región.

Para mejorar las relaciones bilaterales entre Ucrania y Chile, conviene considerar las siguientes recomendaciones: 

Diálogo político
  • Profundizar el diálogo político de alto nivel, en particular mediante la realización periódica de visitas oficiales a nivel de jefes de Estado, ministros de Asuntos Exteriores y de Defensa, así como representantes de otras instituciones gubernamentales.
  • Mantener la dinámica activa de cooperación interparlamentaria mediante la coordinación de nuevas visitas bilaterales, participación en sesiones conjuntas, elaboración de declaraciones y resoluciones conjuntas, así como la coordinación de acciones en plataformas internacionales (en particular, la Plataforma de Crimea y las cumbres LAC–Ucrania).
  • Fomentar el establecimiento de contactos entre partidos políticos de ambos países, especialmente sobre la base de afinidades ideológicas, incluyendo tanto a fuerzas oficialistas como a la oposición, con el fin de consolidar un amplio respaldo político a las relaciones bilaterales.
  • Promover la firma de un memorando de cooperación técnico-militar tras el fin de la fase activa de la guerra, con énfasis en el desminado humanitario, la logística y la coproducción de armamento. 
  • Con el apoyo de Chile, ampliar la presencia de Ucrania en organizaciones internacionales y proyectos de integración regional de América Latina —como la Alianza del Pacífico, el Foro de Cooperación América Latina–Asia del Este (FEALAC), CELAC, CEPAL— para fortalecer la posición de Ucrania en la región y consolidar una coalición de países solidarios con Ucrania. 
  • Iniciar un diálogo oficial sobre la apertura de una Embajada de la República de Chile en Ucrania. La presencia de una misión diplomática en Kyiv contribuiría a una cooperación más estrecha y aceleraría la coordinación de iniciativas políticas, económicas, culturales y humanitarias bilaterales. 

 

Cooperación económica
  • Celebrar una sesión de la Comisión Económica Intergubernamental Conjunta, formalmente establecida en 2011.
  • Impulsar de manera dirigida la promoción de las exportaciones ucranianas en el mercado chileno en el marco de la Estrategia de Exportación de Ucrania, con enfoque en sectores prioritarios: tecnologías de la información, farmacéutica, agroindustria, industria ligera y productos de alta tecnología.
  • Fomentar la participación selectiva de empresas chilenas en proyectos de reconstrucción de Ucrania, especialmente en áreas como infraestructura, energía y logística agrícola.
  • Mantener como prioridad el diálogo sobre la firma de un Acuerdo de Libre Comercio entre Ucrania y Chile.
  • Apoyar la reactivación y fortalecimiento de la Cámara de Comercio y Turismo Ucraniano-Chilena, garantizando vínculos sostenibles con la Cámara de Comercio e Industria de Ucrania y con instituciones sectoriales de ambos países.
  • Iniciar la organización regular de foros empresariales bilaterales, encuentros B2B, mesas redondas temáticas y otros formatos orientados a desarrollar la cooperación directa entre empresarios ucranianos y chilenos. 
  • Promover la participación de representantes ucranianos — tanto de estructuras gubernamentales como del sector empresarial y la sociedad civil — en las principales ferias sectoriales de Chile, tales como EXPOMIN (la mayor feria minera de América Latina), Espacio Food & Service (la principal feria alimentaria en Chile y la segunda en importancia en la región), SAGO FISUR (feria agroindustrial en Osorno) y Expo Mercado Público (plataforma de compras públicas que reúne a proveedores y entidades estatales chilenas).

 

Diplomacia pública
  • Apoyar las actividades de la comunidad ucraniana en Chile y sus proyectos de comunicación, incluso mediante el suministro de apoyo material.
  • Activar iniciativas culturales: organizar semanas ucranianas en Chile, giras artísticas, exposiciones fotográficas, veladas literarias y la traducción de libros y películas ucranianas al español.
  • Profundizar la cooperación a nivel local entre ciudades o regiones ucranianas y chilenas mediante el intercambio de experiencias en los ámbitos de la reconstrucción, el urbanismo y la cultura.
  • Ampliar la cooperación interuniversitaria, en particular en los formatos de títulos conjuntos, intercambios académicos e investigaciones conjuntas; para ello, iniciar un diálogo entre el Ministerio de Educación y Ciencia de Ucrania y el Ministerio de Educación de Chile, así como con el Ministerio de Ciencia, Tecnología, Conocimiento e Innovación de Chile.
  • Profundizar la cooperación en el ámbito de las investigaciones antárticas mediante la firma de un acuerdo intergubernamental separado centrado en la logística, el acceso a la infraestructura y el intercambio de expediciones.
  • Crear y ampliar los estudios ucranianos en el marco de la Coalición Global de Estudios Ucranianos, en particular en las principales universidades de Chile (la Pontificia Universidad Católica de Chile, la Universidad de Chile, entre otras). Paralelamente, promover el desarrollo de los estudios latinoamericanos en las instituciones de educación superior de Ucrania, con especial énfasis en el estudio de Chile como socio clave de Ucrania en la región.
  • Garantizar una presencia informativa estable de Ucrania en Chile a través de la cooperación con medios de comunicación locales, centros de análisis, así como mediante la realización de ruedas de prensa y conferencias públicas.